Apenas entró al Salón Tesorería de Palacio Nacional, Andrés Manuel López Obrador fue recibido con una larga ovación. Esa mañana del 30 de agosto, además de la habitual conferencia de prensa se inauguró el Primer Encuentro Continental de Comunicadores Independientes. Los que aplaudieron con tanta exaltación y corearon el estribillo del honor con Obrador fueron periodistas, casi todos de medios digitales, que se han cobijado bajo la promoción del gobierno mexicano y que, paradójicamente, se consideran independientes.

La independencia es atributo del periodismo profesional, por lo menos cuando se considera que para informar y opinar con libertad es necesario no tener ataduras con ningún poder, económico ni político. Para ser independientes, periodistas y medios necesitan autonomía financiera y respeto por parte del Estado. La sujeción a las conveniencias de los dueños de las empresas de comunicación, así como al presupuesto oficial, han limitado por largo tiempo la independencia de los medios en México. Los vaivenes e inconsistencias, pero también la decisión y en no pocos casos la valentía de medios y periodistas, han determinado el ejercicio de tal independencia.
Muchos periodistas se han considerado independientes aunque sus medios estén sujetos al patrocinio oficial. Otros ejercen la independencia en condiciones difíciles, ante amagos de poderes fácticos —entre ellos el crimen organizado— o la hostilidad del gobierno. El término “independiente” aplicado al periodismo llega a ser empleado con cinismo y veleidad pero nunca, en la historia de los medios en México, ese adjetivo se había utilizado para buscar de manera tan abierta el respaldo del gobierno.
El Encuentro de Comunicadores Independientes reunió a 279 participantes de México y otros seis países latinoamericanos que acudieron a Palacio Nacional y medio centenar más por Zoom. Durante dos días escucharon varias conferencias y, en nueve mesas de trabajo, discutieron temas como el periodismo comunitario, la desinformación, el financiamiento de los medios, la censura, las audiencias y las redes digitales. Organizado por el coordinador de Comunicación de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, el Encuentro fue propuesto por el argentino Abel Reynoso, un viejo militante peronista de 93 años que hace comentarios en YouTube. Las sesiones plenarias fueron coordinadas por la ecuatoriana Gabriela Rivadeneira Burbano, que fue presidenta de la Asamblea Nacional en su país y que ahora, asilada en México, dirige el Instituto para la Democracia “Eloy Alfaro”. Ese Instituto lo encabeza Rafael Correa, expresidente ecuatoriano y entre sus colaboradores se encuentran Delcy Rodríguez, actual vicepresidenta de Venezuela y Citlalli Hernández, secretaria general de Morena.
El afán para rescatar la voz del pueblo, crear medios alternativos capaces de enfrentar a la comunicación de las corporaciones mediáticas y contribuir así al cambio social, ha propiciado numerosos esfuerzos militantes desde los lejanos años sesenta. Comunicación alternativa, prensa marginal, videos y cine independientes, nutrieron el escenario político latinoamericano sobre todo en etapas de confrontación social intensa. La expansión de Internet y sus redes sociodigitales les quitó a las grandes empresas el monopolio de la comunicación audiovisual y amplificó, aunque también perjudicó, las capacidades de los medios escritos. La comunicación que pretendía ser alternativa por lo general se expresaba y sostenía por vías distintas a las de la comunicación mercantil. En ocasiones los medios de vocación alternativa demandaron respaldo del Estado con propuestas, por ejemplo, para el reconocimiento legal de la radiodifusión comunitaria. Ahora, en cambio, los comunicadores que se reunieron en Palacio Nacional se definieron, antes que nada, como simpatizantes de una corriente política. Los gobiernos que articulan esa corriente, en México y América Latina, vulneran la democracia cuando no les favorece, desdeñan las libertades ciudadanas y cercenan la independencia de los medios.
En esa reunión se escuchó, sin que nadie lo objetara, a un participante de Perú que no se identificó y que elogió a Nicolás Maduro por “las conquistas y las resistencias que tiene contra Norteamérica y la lucha por la defensa de la patria bolivariana”. Una de las participantes más notorias fue Inna Afinogenova, la periodista rusa conocida por sus peyorativos comentarios acerca de asuntos latinoamericanos en Russia Today, RT, el canal de televisión que el gobierno de Putin utiliza para difundir desinformación en todo el mundo. Afinogenova renunció a RT en protesta por la invasión a Ucrania, pero no dejó de respaldar al populismo autoritario y ahora dirige la versión para América Latina de Canal Red, creado en España por Pablo Iglesias, el exdirigente del partido Podemos. El Encuentro en Palacio Nacional manifiesta la participación de la llamada 4T en esa suerte de trasnacional de la comunicación populista-autoritaria que tiene otras extensiones en Caracas, Madrid y Moscú.
En el Encuentro abundaron propuestas para crear cooperativas y otras formas de asociación no lucrativa capaces de sostener a los medios que se consideran independientes. Afinogenova discrepó con tales ilusiones: “La creación de contenidos es trabajo, por lo tanto debe ser remunerado”. Los mexicanos que más destacaron en el Encuentro fueron comunicadores como Vicente Serrano, Hans Salazar, Meme Yamel y Carlos Pozos, que han ganado notoriedad porque cada mañana le hacen preguntas cómodas, inclusive cómplices, al presidente López Obrador. Para esos personajes la comunicación, por encima de las causas, es negocio, se benefician de la exposición en las mañaneras y, al menos algunos de ellos, de la publicidad oficial. Otros asistentes a esa reunión, menos conocidos, manejan espacios digitales, especialmente en YouTube y Facebook, con una organización muy sencilla. Si quieren crecer, tienen que funcionar como empresas para, entre otras cosas, obtener publicidad del gobierno.
Algunos de los participantes mexicanos expresaron preocupaciones por la persecución que sufren periodistas en los estados. Macaria España, de Celaya, pidió “un mecanismo alternativo de protección para los comunicadores independientes” reconociendo, así, que el gobierno no ofrece seguridad suficiente a los periodistas. Otros pidieron espacio en los medios oficiales: “Que nosotros le estemos proporcionando contenido al Canal 11, al que sea, de medios del Estado, que, la verdad, nadie los ve porque todos están viendo el internet” dijo Alfredo Gutiérrez Falcón, de la plataforma “Sigue la 4T”.
“Si sus medios son enfocados al movimiento de la 4T, es preciso salir a las comunidades para poder informar de los logros de la 4T desde las voces de los beneficiarios” explicaron los relatores de una de las mesas. “Hago un llamado al señor presidente para ponerme a su servicio, tanto lo que yo he producido, como mis habilidades” dijo Miguel Ríos, de la plataforma “Marz.Live”. “Que la próxima administración de la doctora Claudia Sheinbaum nos pueda cobijar a los medios independientes” exhortó Jacobo Elnecavé, del “Noticiero en redes”. “Mi nombre es Jaime Ramírez Ángeles, mi medio es ‘México lindo y querido’. ¿Por qué le puse yo así a este canal? Por el amor que le tengo a mi patria y por el agradecimiento que le tengo al señor presidente Andrés Manuel López Obrador… es un honor estar con el señor Obrador”.
Antes los editores de diarios se reunían cada año con el presidente de la República para respaldarlo y mantener beneficios que les daba el gobierno. En esas comidas por el Día de la Libertad de Prensa, que dejaron de efectuarse hace dos décadas, es difícil encontrar alabanzas tan vehementes como las que se escucharon ahora en Palacio Nacional. Comunicadores del bienestar podría decirse de esos propagandistas, no porque necesariamente promuevan el de la sociedad sino porque procuran, antes que nada, el suyo propio. Hay quienes discuten que sean periodistas. Lo que es indudable es que no son independientes.
Raúl Trejo Delarbre
Investigador en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Sus libros más recientes son: Posverdad, populismo, pandemia y Adiós a los medios.
Hay quienes reciben financiamiento de USAID u otras ONGs “independientes” .
Pero a fín de cuentas los datos de la financiación o con quién se asocian los periodistas no son relevantes para juzgar lo que dicen. No hay que matar a los mensajeros, sino atender los mensajes, o se caerá en la falacia ad hominem o la del hombre de paja.
Todos tienen intereses y posicionamientos políticos; es sano ventilar eses datos para evitar conflictos de interés. Pero eso no tiene nada que ver sobre si lo que dicen es verdad o no.
Así que, las relaciones y cómo se financian los periodistas no debe tomarse en cuenta al momento de evaluar los mensajes que transmiten, para evitar la falacia ad hominem.
Obrador tiene derecho a establecer una política de comunicación,pero entonces no se entiende que haya desaparecido “Notimex “. Según la wikpedia: “El 22 de diciembre de 2023 entró en vigor el decreto de su desaparición tras su publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF).34El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, justificó con que las “Mañaneras”, las ruedas de prensa que celebra en las mañanas junto a periodistas, eran suficientes como comunicación pública y que la agencia estatal no era necesaria5.”
Por otro lado, muchas de las políticas de obrador no son de izquierda. Desmantelar el seguro social es lo mismo que hizo Noboa en Ecuador. Militarizar la Guardia NAcional que lo que hizo Bukele y pretende hacer Milei. Al enos obrador no ha metido al ejército al congreso como lo hizo bukele, aunque la reforma judicial de Obrador va en el mismo sentido de lo que hizo el presidente de El Salvador.
Las aportaciones directas son una idea de Milton Friedman para poder quitar instituciones de seguridad social. Y si obrador es de izquierdas, ¿que hace el grupo Atlacomulco en Morena? ¿No eran la “mafia del poder” y los forjadores del “Pacto por Mexico”?