La mentira en la ventana

La mujer que asoleaba las piernas en una ventana de Palacio Nacional hubiera sido una anécdota —significativa, pero efímera— si la presidenta y sus publicistas no se hubieran empeñado en negarla. 

La tarde del miércoles 18 de marzo una mujer se sentó, con las piernas expuestas al sol, al lado de una ventana de Palacio Nacional. Al día siguiente, al mediodía, el tuitero conocido como Vampipe, oportuno creador digital y crítico de la llamada 4T, difundió esas imágenes en su cuenta de X. Además de burlas y memes, hubo expresiones de disgusto por la inusual conducta de esa mujer en el inmueble de mayor relevancia política en el país.

Ilustración: Belén García Monroy

Dos horas más tarde el sitio Infodemia, del gobierno federal, aseguró que esas imágenes eran falsas y habían sido fabricadas con inteligencia artificial. Con impostada autoridad, Infodemia dijo ese 19 de marzo: “De acuerdo con herramientas de detección del uso de esta tecnología, más del 71% del metraje fue creado con IA”. Infodemia no explicó cuáles fueron esas herramientas, ni la metodología para utilizarlas. Con una retórica pretendidamente especializada (“generado”, “detección”, “metraje”) tampoco aclaró qué alcance y significado tenía el supuesto 71%. Los redactores de Infodemia simplemente decidieron que el video tenía que ser falso y buscaron alguna justificación para afirmarlo. Se equivocaron con palmaria contundencia.

Vampipe replicó ese mismo día con un nuevo video de la mujer en la ventana. El sábado 21 puso en línea otros videos de la misma mujer, igual que los días siguientes. También presentó la grabación completa de uno de ellos, hecha por un profesor de la CNTE de Zacatecas que se encontraba en el Zócalo

Con esas evidencias resultaba claro que las imágenes de la dama, que hizo de aquella ventana su solario personal, eran auténticas. Pero empeñados en mentir, como si la repetición de la misma falsedad pudiera convencer, los operadores de la comunicación oficial se aferraron a la versión de Infodemia y echaron a sus propagandistas a vituperar en la arena digital. El domingo 22 de marzo a las 14:18 hrs. la cuenta llamada Catrina Norteña, que ha sido señalada como instrumento de propaganda del gobierno y Morena, dijo que las imágenes de la mujer en la ventana fueron manipuladas “por @vampipe y la fachiza mezquina”. 

Las mismas escenas, con los mismos señalamientos, aparecieron en sucesivos tuits. Estos son algunos de ellos: a las 13:52 Manuel Pedrero, @YosoyPedrero, sentenció: “La OPOSICIÓN usa inteligencia artificial porque se les acabó la orgánica”. A las 14:33 “El Chapucero”, @NachoRgz, aseguró: “NUNCA he visto que se abran esas ventanas… En la primera (fotografía) parece una mujer de 50 años y en la otra una de 30”. A las 15:44 @elitvoficial dijo: “Aferrados los medios de derecha que IA es la realidad!”. Hans Salazar, @Hans2412, escribió a las 15:52: “todo es un montaje… pero subestiman algo fundamental, el pueblo. La gente sabe, cuestiona y desenmascara”. @juncalsolano a las 16:11: “El supuesto video en Palacio Nacional no les ha servido de nada… Antes de compartir, verifica. La desinformación también se combate”. A las 16:40, @zeltsinjuareze: “las redes sociales pueden volverse aliados de la oposición carroñera y mentirosa”.

Para negar un hecho baladí, aunque llamativo, los propagandistas oficiales construyeron una conspiración de “la derecha” que nunca fue tal. Encarrerados en esa versión, o acicateados por sus coordinadores, adjudicaron a quienes consideran sus adversarios (a los que se refieren siempre como un bloque, reproduciendo las maniqueas simplificaciones del discurso polarizador) la supuesta elaboración de tales imágenes. Como no están habituados a ejercer un pensamiento mínimamente complejo, nunca se preguntaron para qué querría la oposición (y en todo caso cuál de los numerosos grupos opositores al gobierno) inventar una historia tan políticamente insustancial como la de la mujer en la ventana. Simplemente se arrojaron al foro digital a batirse con una quimera que ellos inventaron. Las imágenes de la mujer tomando el sol no eran falsas. La hipotética conjura, que según los voceros oficialistas manufacturó y difundía esas imágenes, sí que lo era.

El martes 24 de marzo un periodista en la conferencia de prensa mañanera le dijo a la presidenta que el director de Excélsior, Pascal Beltrán del Río, escribió en un tuit: “El PRI y el PAN cometieron muchas cosas sin nombre cuando estuvieron en el gobierno… pero en esos tiempos nunca se vio a nadie asoleándose las piernas en una ventana de Palacio”. La presidenta evadió el tema con una cortina de humo retórico. Sin referirse a la escena en el balcón, Sheinbaum preguntó qué dijo ese periodista del PRI en 1968, de la guerra contra el narco, “las represiones de Zedillo”, entre otros distractores. Aunque argumentalmente pobre, ese es un recurso que gobernantes y propagandistas de Morena emplean con frecuencia. Para descalificar a sus críticos preguntan cuándo se han referido a tal o cual abuso de gobiernos anteriores, como si los ciudadanos tuvieran que contar con antigüedad crítica para señalar excesos y errores del poder político. Beltrán respondió que ha escrito numerosas veces de esos temas. 

La variedad de imágenes de la ventana en Palacio y la debilidad en los argumentos de quienes las negaban afianzaron la versión de que tales escenas eran auténticas. La falta de aclaraciones propició especulaciones y nuevas falsedades. El periodista Raymundo Riva Palacio escribió el 30 de marzo que la persona en la ventana era la madre de la presidenta, la Dra. Annie Pardo.

Ese lunes 30 la presidenta Sheinbaum admitió que sí hubo una persona asoleándose en la ventana de Palacio Nacional. Quiso restarle importancia a dicha falta diciendo que eso “no está prohibido”, aunque “hay que tener respeto por el Palacio Nacional”. El mismo 30 de marzo, por la noche, Vampipe informó que la mujer videograbada en la ventana es Florencia Franco, funcionaria de la Secretaría de Hacienda. El 2 de abril se anunció su renuncia. Solamente después de que la presidenta aceptó que tal hecho sí ocurrió, Infodemia reconoció que las imágenes de la ventana fueron auténticas y publicó una disculpa.  

El rechazo a la verdad llevó al gobierno, y a sus propagandistas, a  mentir acerca de imágenes que les incomodaban y a construir una mentira más grande, en la que fantasiosamente involucraron a sus reales o presuntos antagonistas. Luego, utilizaron esa falsedad para descalificar y acusar sin sustento.

La pifia más notoria fue la de Infodemia, que es un área del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano pretendidamente creada para identificar y señalar informaciones falsas. La verificación de noticias es una tarea necesaria en el entorno informacional que tenemos hoy, saturado de versiones engañosas. Pero esa revisión, para ser confiable y profesional, la tienen que hacer organismos independientes y, por eso, confiables. 

Un gobierno que se arroga la facultad de señalar qué es mentira y cuál la realidad, subordina los hechos a sus intereses. Infodemia, que forma parte de una entidad del Estado que ha sido capturada por el gobierno y que hace de los medios de radiodifusión públicos extensiones de la propaganda oficial, es un pequeño pero arbitrario ministerio de la verdad. Cuando el poder político dice verificar la autenticidad de las noticias, impone sus versiones de la realidad. 

La verificación de noticias es un trabajo serio. Infodemia lo reemplaza con dictámenes ideologizados que no buscan establecer la verdad, sino reemplazarla con versiones oficiales. Para rectificar acerca de las imágenes de la ventana, simplemente dijo: “La información oficial hecha pública este 30 de marzo confirma que sí son reales las imágenes captadas desde el Zócalo”. La presunta verificación se esfumó ante la decisión presidencial. 

Para Infodemia un asunto es auténtico, o falso, según se ajuste a las  posturas del gobierno. A menudo, lo único que hace es confrontar versiones de hechos públicos con boletines y declaraciones oficiales. Esa no es verificación, sino propaganda. La revista etcétera hizo un inventario de algunas mentiras que Infodemia ha propalado y no ha rectificado.

El episodio de la mujer en la ventana de Palacio es representativo de la propensión del gobierno para mentir, ocultar la verdad y crear versiones sin sustento fáctico. Los datos de decenas de miles de personas desaparecidas, o la extensión y los motivos del derrame de petróleo son, entre muchos otros temas, distorsionados y encubiertos en el discurso oficial.

El empleo de inteligencia artificial intensifica la creación de contenidos fraudulentos pero no siempre es verosímil. Durante la semana santa circularon imágenes que registraban poca afluencia en el Aeropuerto Felipe Ángeles, AIFA. Para contrarrestar esas versiones la cuenta de la presidenta Sheinbaum en X publicó el viernes 3 de abril varias fotografías que mostraban pasillos y salas con mucha gente en ese aeropuerto. Sin embargo, algunas de esas imágenes parecen haber sido hechas o retocadas con inteligencia artificial o eran de días anteriores. Tales adulteraciones suscitaron burlas y señalamientos críticos en nuevos mensajes de Vampipe y otros tuiteros. 

Mentir, distorsionar los hechos y ocultar la realidad, son costumbres de los regímenes populistas y las autocracias. La lid por la verdad se ha convertido (¡quién lo creería a estas alturas!) en necesidad básica de la democracia.

Raúl Trejo Delarbre

Investigador Emérito en el Sistema de Investigadoras e Investigadores. Sus libros más recientes son: Posverdad, populismo, pandemia e Inteligencia Artificial, conversaciones con ChatGPT.

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Publicado en: Sociedad y poder

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