Lecciones para neoliberales y populistas

El populismo autoritario ha sido tan neoliberal como los gobiernos del PRI y el PAN. Por seguir las recetas de la economía ortodoxa, México ha desaprovechado extraordinarias posibilidades de desarrollo. La economía se encuentra estancada y la desigualdad no ha sido atemperada de manera sustancial. La mayoría de los mexicanos, sobre todo los más jóvenes, viven en precariedad laboral y bajo el amago de la violencia criminal. La democracia constitucional que construimos fue reemplazada por un régimen autoritario que está consolidando un poder sin contrapesos y busca desconocer la representación de las minorías. Ese es, en unas líneas, el argumento que Ciro Murayama despliega, nutrido de razones y evidencias, en El futuro que se escapa. Neoliberalismo y populismo en el México del siglo XXI (Planeta, 2025).

Murayama considera que “es hora de hacer un corte de caja, de ir más allá de una coyuntura específica para indagar qué pasó con el sistema político y con el manejo de la economía que llevó al país a desembocar en este triple desarreglo nacional: el resurgimiento autoritario, la incapacidad de crecer y procurar bienestar, y la violencia y anomia social. Es preciso escapar del maniqueísmo, de la idea de que todo lo realizado ha estado o estuvo mal; y en el otro extremo, de la celebración autocomplaciente y acrítica de lo hecho por uno u otro de los gobiernos que México ha tenido a lo largo del siglo”.

Economía y política siempre se entrecruzan. En este libro son terrenos complementarios. La experiencia profesional y la formación académica de su autor son idóneas para emprender tal explicación. Economista, autor de estudios importantes sobre educación y salud, entre otros temas, Ciro Murayama formó parte del Consejo General del INE y ha señalado con rigor las recientes deformaciones de la democracia mexicana.

En México la inflación, el déficit, la deuda, los precios y el tipo de cambio han sido indicadores de los que se ufanan los gobiernos recientes. Pero no tenemos crecimiento significativo, en vez de puestos de trabajo estables y suficientes hay empleo informal y la desigualdad sigue fracturando a la sociedad. La política económica, escribe Murayama, ha sido “para las minorías, y ese es un lujo que ninguna democracia debe darse a riesgo de herirse a sí misma”.

En la mayor parte de los países de la OCDE la masa salarial, es decir los ingresos que reciben los trabajadores, es mayor al 60 % del PIB. En México apenas es superior al 25 %. Entre los mexicanos, el 10 % con más ingresos gana cada año el doble de lo que recibe el 40 % más pobre. La demografía trajo un bono para el desarrollo gracias a que, desde comienzos de este siglo, más de seis de cada diez mexicanos ha tenido edad para trabajar. Esa enorme oportunidad se ha desperdiciado y el envejecimiento de la población avanza. Dentro de cinco años tendremos más mayores de 65 años que menores de 15.

Educación, salud y otros servicios esenciales se encuentran depauperados y son cada vez más ineficientes. Los programas sociales del gobierno han sido útiles para muchos mexicanos, pero no hay una auténtica política de transformación social y redistribución sustentada en los instrumentos que tiene el Estado: “una recaudación que gravara más a los más ricos, y que incrementara el gasto para asegurar el acceso a bienes y servicios públicos de calidad”. En vez de eso, el grupo gobernante ha procurado “la concentración de poder, la destrucción de instituciones y la erosión de la democracia”. Para el grupo en el poder: “Importa ganar elecciones, no cambiar de forma estructural las condiciones de vida de la gente. Se trata de un populismo neoliberal”, dice Murayama recordando una atinada fórmula de Francisco Báez.

Morena y sus aliados, al controlar a los organismos electorales, lograron en el Poder Legislativo una cantidad de diputados y senadores muy superior a los votos que obtuvieron en las urnas de 2024. Tal sobrerrepresentación, que Murayama disecciona y explica para demostrar que fue una trampa inconstitucional, le ha permitido a ese grupo desnaturalizar al Poder Judicial, impedir la revisión jurisdiccional de las reformas constitucionales, extinguir organismos autónomos, ampliar la militarización y extender la prisión preventiva oficiosa, medidas todas ellas de corte “inequívocamente autoritario; cada una es un daño severo al ecosistema democrático”.

Con tales reformas “feneció la joven democracia constitucional en México. Se apagó todo signo vital de contrapeso al poder desde las instituciones formales. Falta sólo una reforma para culminar con la destrucción, la que puede significar el último clavo al ataúd para que la democracia no pueda siquiera renacer por décadas: la reforma electoral para acabar con la representación proporcional en el Congreso y ahogar la presencia de las minorías en el parlamento”.

El futuro que se escapa tiene dos grandes ejes. El primero, relata la construcción de la democracia desde fines del siglo XX y la reciente deriva hacia el autoritarismo: la influyente presencia de la pluralidad en el Estado durante dos décadas, la alternancia política, las vicisitudes del pacto federal, las malogradas experiencias obradoristas de democracia directa. Murayama subraya la capacidad de los ciudadanos para hacer de las elecciones un instrumento de castigo a los gobernantes. Entre 1989 y 2024 en México hubo 203 elecciones de gobernador. De ellas, en 78 ocasiones ganaron los candidatos de oposición, “es decir, en cuatro de cada diez votaciones se produjo una alternancia”. Pero tan sólo en los 10 años más recientes, de 63 elecciones para gobernador, las oposiciones ganaron 42. Más aún: “prácticamente la mitad de los gobiernos surgidos de las alternancias, que despertaron simpatías siendo opositores, fueron reprobados por sus electores y echados del poder en la primera evaluación”.

Las elecciones son la vía irreemplazable de los ciudadanos para influir en el poder político. La recuperación de la democracia constitucional que hemos perdido pasa por reestablecer la independencia del Poder Legislativo frente al Ejecutivo, requerimos de un “Congreso donde la diversidad política de la sociedad mexicana se exprese y refleje, sin distorsiones artificiales ni autoritarias”. Entre otras contribuciones, Murayama presenta una propuesta de “reforma minimalista” para abatir la sobrerrepresentación legislativa.

El otro pilar del libro es un sólido capítulo sobre el estancamiento de la economía mexicana. Allí se cuestiona la creencia antiestatista que han tenido tanto neoliberales, como populistas. Para los primeros, la prioridad era la llamada consolidación fiscal; para los otros, la “austeridad republicana”. Ambos, considera Murayama, “debilitan al Estado y se desentienden del objetivo del crecimiento, de la redistribución real y del desarrollo”.

Un Estado en verdad comprometido con la igualdad social tiene que promover el desarrollo y apoyarse en una maciza base fiscal. Los gobiernos en México, durante varias décadas, han rechazado esa responsabilidad. Entre 2000 y 2020, en promedio, los ingresos tributarios de los gobiernos centrales, estimados como porcentajes del PIB, fueron, en Uruguay el 22.6 %, en Brasil 22. 1%, en Chile 18.6 %, en Colombia 15.6 % y Argentina 15.1 %. En México, apenas el 12.7 %. Con recursos así de reducidos, además agobiados por transferencias sociales y obras públicas definidas por capricho, el gasto para respaldar el desarrollo de la sociedad (educación, salud, vivienda) y el apoyo al crecimiento que pueda crear empleos, es ineficaz.

Murayama ofrece esta tesis: “El fracaso económico de México en lo que va del siglo se explica, en primer lugar, por una política económica errada, de la que han sido parte, por igual, gobiernos del PAN, el PRI y Morena. Es hora de abandonar los dogmas que lastiman el bienestar, lastran el crecimiento, abonan al desencanto con la democracia y alientan el populismo autoritario. El principal problema económico de México, su bajo crecimiento, se debe a la renuencia política de incrementar los impuestos: la irresponsabilidad y la demagogia política están en la base del fracaso económico. Así, puede decirse que el mayor problema económico del país tiene un origen político. A la vez, el deterioro del sistema democrático se nutrió del desencanto producido por los magros resultados económicos de dos décadas de vida democrática: el problema político tiene una raíz económica”.

Apuntalado en una consistente investigación que acude a especialistas clásicos y recientes, con abundantes datos y gráficas, que incluye análisis comparado con otros países y orientado por un afán analítico y crítico que no soslaya la responsabilidad de explicar y proponer, El futuro que se escapa es un libro esencial para entender desventuras y urgencias del México actual. Entre otros, tiene el mérito de exponer con claridad asuntos de la economía y la política que a veces resultan crípticos para los no especialistas. Este libro de Ciro Murayama ofrece lecciones de economía para políticos, explicaciones de política para profanos y propicia que una y otra estén al alcance de los ciudadanos.

Raúl Trejo Delarbre
Investigador en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Sus libros más recientes son: Posverdad, populismo, pandemia y Adiós a los medios.

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Publicado en: Sociedad y poder

Un comentario en “Lecciones para neoliberales y populistas

  1. Excelente reseña de la nueva publicación del Dr Ciro Murayama, economista y académico con amplios conocimientos de la democracia mexicana, que hacen una lectura obligada de este libro.

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