Un joven, casi niño, en Iguala

Crédito: Belén García Monroy

El cadáver de César Mendoza Duarte fue encontrado el martes 11 de febrero en un camino en El Tomatal, municipio de Iguala, en Guerrero. La tarde anterior había asistido a clases en la Secundaria Técnica 213, “Bandera Nacional”, en Iguala, en donde cursaba el tercer año. Algunos de sus profesores y compañeros en el Grupo G Vespertino dijeron “que era tranquilo, educado y cumplía con los trabajos y las tareas escolares; hay quienes lo recuerdan como un ‘buen niño’” —de acuerdo con la periodista Margena de la O en el medio digital Amapola, de Guerrero—.

César Mendoza tenía 15 años (algunas notas en la prensa dicen que apenas había cumplido 13). Le gustaban el futbol y los corridos tumbados. Le iba al América y detestaba al Guadalajara. Le interesaban las motocicletas. La foto de portada en uno de sus muros en Facebook muestra un cielo muy nublado, cruzado por unos cables de luz y el perfil de un árbol.

El cuerpo de César tenía heridas de bala y sus manos, mutiladas, estaban sobre varias cartulinas escritas por él mismo. Allí, decía que lo contrataron para hacer propaganda contra la Feria de la Bandera que se realizaría en Iguala. En un video que desde ese día circuló en Facebook, el jovencito aparece con el torso desnudo, golpeado, haciendo presuntas confesiones sobre su participación para sabotear ese evento.

En el video, César dice a sus secuestradores que tenía la tarea de escribir y distribuir cartulinas con amenazas para que la Feria fuera cancelada. Además debía transportar granadas que, según esa versión, serían arrojadas con drones. “Menciona unos nombres, uno de un presunto líder criminal para quien prestaría servicios, otro de la persona con quien trabajaba de manera directa”, dice la reportera de la O. César declaró que a él le pagaron 2000 pesos y, a otros jóvenes, 5000.

El muchacho vivía con uno de sus hermanos. Sus padres se separaron hace tiempo, él se quedó con su padre y dejó de ver a su mamá, la cual falleció. El martes 11 unos familiares comenzaron a buscar a César. Fueron a su escuela para solicitar documentos suyos que permitieran levantar la denuncia por desaparición. Poco después fue encontrado el cadáver. La familia de César no tenía dinero para pagar el funeral.

Las cuentas de César Mendoza en varias redes sociodigitales muestran a un muchacho solitario. Casi nunca aparece acompañado por otras personas. Por lo general se cubre los ojos con el celular con el que tomaba sus fotos pero, cuando se les ve, muestran una mirada triste. En el espejo frente al cual se retrata hay una foto del futbolista estadunidense Walker Simmerman. En Facebook, en la lista de preferencias musicales solamente menciona una melodía, “Demasiado Tarde” del cantante Micro TDH (“No sé, bebé / Si ya es demasiado tarde / Dime qué tengo que hacer / Para recuperarte, baby (yeah)”.

En Instagram, César dejó registro de más preferencias. Seguía las cuentas de cantantes como Peso Pluma, Luis Conriquez, Xavi, Tony Aguirre. Además, a los futbolistas Henry Martin y Paulo Dybala y al boxeador Canelo Álvarez. En esa red tenía tres cuentas, dos de ellas privadas. En la cuenta pública nunca colocó mensajes pero se puede conocer quiénes lo seguían, aunque casi todas son cuentas también privadas. Uno de sus amigos colocó hace pocos días la foto de un grafiti que dice, en letras mayúsculas: “Hasta que todo sea como lo soñamos”.

En una de sus cuentas en TikTok, en enero, César reprodujo la foto, colocada por otro joven, de dos infantes de la Marina de México, armados, con traje de camuflaje y sobre la imagen la frase “Quiero cumplir mi sueño”. Allí se alude al propósito de incorporarse a las Fuerzas Armadas.

La Feria de la Bandera en Iguala, que dura dos semanas, atrae a decenas de miles de personas y este 2025 se ha realizado bajo fuerte vigilancia. La Feria se ha convertido en campo de disputa de grupos delincuenciales. El año pasado fue cancelada por amenazas del crimen organizado.

Tres días después del asesinato de César, en una unidad habitacional del Fovissste en Iguala, fue balaceada una casa. Los agresores dejaron un mensaje suscrito con las siglas “CNG” (Grupo Nueva Generación, o Grupo Gente Nueva). Allí se decía que los habitantes de ese domicilio “asesinaron a César y denunciaban que al adolescente lo había entregado el mismo gobierno. También había mensajes para el alcalde y contra reporteros. Insistían en que la feria se cancelara” (según una nota en Animal Político).

Luego de ese asesinato, otros dos niños fueron victimados en otra zona de Guerrero. Porfirio Morales Xochitempa de 12 años y Mateo Francisco Reyes, de 14, salieron de sus escuelas el martes 11 de febrero, fueron a comer a sus casas y luego sus padres los enviaron al vecino pueblo de Ahuixtla para recoger unas despensas (otra versión dice que fueron a cortar leña). Porfirio estaba en sexto de primaria; Mateo, en segundo de secundaria. Vivían en Xochitempa, una comunidad nahua en el municipio de Chilapa. Como a las seis de la tarde, los vecinos escucharon disparos pero no imaginaron que eran contra los dos menores. A la mañana siguiente hallaron los dos cuerpos. Cada uno de los niños tenía un tiro en la cabeza y huellas de tortura.

La Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias culpó del crimen al grupo “Los Ardillos”, organizó un bloqueo de caminos y responsabilizó, por la falta de seguridad, a la gobernadora Evelyn Salgado y a la presidenta municipal de Chilapa Mercedes Carballo. Hace cinco años el papá de Mateo Francisco fue desaparecido por miembros de un grupo criminal.

El asesinato de niños es una frontera que, hasta hace poco, no había sido transgredida por el crimen organizado. En 2024, según la Red por los Derechos de la Infancia en México, en nuestro país fueron asesinados 2468 menores, de entre 0 y 17 años. De ellos, 503 eran mujeres y 1965, hombres. Del total de esos homicidios, 765 fueron dolosos y con arma de fuego.

El mismo día que César Mendoza fue asesinado, la prensa en Guerrero informaba que el profesor Carlos Espinosa Marchán asistió en el Centro Espacial de la Nasa en Houston, Texas, a la Space Exploration Educators Conference (Conferencia de Educadores en Exploración Espacial). Espinosa fue seleccionado para formar parte de una delegación de profesores de once países debido a su labor en la enseñanza de matemáticas y tecnología. El año pasado, sus alumnos ganaron el tercer lugar en el Torneo Nacional de Robótica.

El profesor Espinosa Marchán trabaja en la Secundaria 213, “Bandera Nacional”, en Iguala. Esa es la escuela a la que asistía César Mendoza Duarte. Algunos de sus compañeros tienen la posibilidad de acercarse a la ciencia y al conocimiento. Él en cambio fue asesinado, casi niño, por el crimen organizado.

Raúl Trejo Delarbre

Investigador en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Sus libros más recientes son: Posverdad, populismo, pandemia y Adiós a los medios.

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Publicado en: Sociedad y poder

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